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Entrevistamos a Irma vecina de Villa Albertina, quien nos contó la realidad que afrontan los vecinos ante la suba de precios de los productos básicos.
Reducir la pobreza, reducir la desocupación, reducir la inflación, reducir el déficit fiscal, fueron algunas de las promesas de campaña de Cambiemos en el 2015. A casi tres años de gestión, las únicas reducciones que observamos se produjeron en los salarios, en las jubilaciones, en los puestos de trabajo y en el presupuesto en salud y educación. En un gobierno repleto de contradicciones, de improvisación – es la gestión del “aprendizaje sobre la marcha”-, de “crecimiento invisible”, de promesas inconclusas –la lluvia de inversiones y el eterno segundo semestre-. Especialmente paradójica se nos presenta la retórica del Pro en lo referente a la mejora de la calidad educativa. Previo a las elecciones presidenciales de 2015, el Pro se caracterizó por cuestionar la política educativa kirchnerista y resaltar la importancia de mejorar las condiciones edilicias y salariales de los docentes. Desde la gestión de Cambiemos la drástica reducción del presupuesto en educación, su concepción elitista y privatista –en palabras de la gobernadora bonaerense “ningún pobre llega a la universidad”- y el menosprecio hacia los representantes del sistema educativo, se enmarcan en una nueva muestra de desinterés y contracción. En la última sesión del Concejo Deliberante lomense el bloque de concejales del PJ-Unidad Ciudadana elevó una solicitud a María Eugenia Vidal sobre el estado de las obras de infraestructura en diversas escuelas que aún a día de hoy se encuentran paralizadas o sin licitación pública. La propuesta fue rechazada por la totalidad de concejales del bloque Cambiemos. La educación no es ajena al contexto que estamos atravesando. Aunque muchas veces quieran atribuirle un carácter ‘apolítico’, la realidad nos indica que es el Estado quien debe garantizar que la educación sea gratuita, equitativa y de calidad. Parece que en las consideraciones del gobierno nacional, provincial y de los concejales del Pro, estos pilares fundamentales para el desarrollo intelectual y la igualdad de oportunidades de los chicos no ocupan un rol preponderante.
Reducir la pobreza, reducir la desocupación, reducir la inflación, reducir el déficit fiscal, fueron algunas de las promesas de campaña de Cambiemos en el 2015. A casi tres años de gestión, las únicas reducciones que observamos se produjeron en los salarios, en las jubilaciones, en los puestos de trabajo y en el presupuesto en salud y educación. En un gobierno repleto de contradicciones, de improvisación – es la gestión del “aprendizaje sobre la marcha”-, de “crecimiento invisible”, de promesas inconclusas –la lluvia de inversiones y el eterno segundo semestre-. Especialmente paradójica se nos presenta la retórica del Pro en lo referente a la mejora de la calidad educativa. Previo a las elecciones presidenciales de 2015, el Pro se caracterizó por cuestionar la política educativa kirchnerista y resaltar la importancia de mejorar las condiciones edilicias y salariales de los docentes. Desde la gestión de Cambiemos la drástica reducción del presupuesto en educación, su concepción elitista y privatista –en palabras de la gobernadora bonaerense “ningún pobre llega a la universidad”- y el menosprecio hacia los representantes del sistema educativo, se enmarcan en una nueva muestra de desinterés y contracción. En la última sesión del Concejo Deliberante lomense el bloque de concejales del PJ-Unidad Ciudadana elevó una solicitud a María Eugenia Vidal sobre el estado de las obras de infraestructura en diversas escuelas que aún a día de hoy se encuentran paralizadas o sin licitación pública. La propuesta fue rechazada por la totalidad de concejales del bloque Cambiemos. La educación no es ajena al contexto que estamos atravesando. Aunque muchas veces quieran atribuirle un carácter ‘apolítico’, la realidad nos indica que es el Estado quien debe garantizar que la educación sea gratuita, equitativa y de calidad. Parece que en las consideraciones del gobierno nacional, provincial y de los concejales del Pro, estos pilares fundamentales para el desarrollo intelectual y la igualdad de oportunidades de los chicos no ocupan un rol preponderante.
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